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[ES] COLONIA VIGNAUD

Virle Piemonte se encuentra en la segunda cintura torinés en el límite con el territorio de la provincia de Cúneo, ya floresciente centro agrícola se ha transformado en los últimos años en un pueblo en el que conviven con la agricultura semindustrializada varias entitades produtivas artesanales e industriales y del sectore terciario. El pueblo trae de sus orígenes un primer ennucleamiento fundado por los frailes Benedictinos que construyeron un avance de obras de beneficiencia en el área pantanosa que, alrededor del 1100 invadia toda la zona.

El primer centro surgia en la región de San Paolo, por tratarse de un área relevante que presentaba, al momento , una discreta salubridad. Terminada la obra de beneficiencia el centro habitado fue trasladado a la zona actual, al amparo del rio Lémina del cual, nuestros abuelos traian energía para sus talleres, agua para las exigencias de la vita cotidiana, ya sea para el uso doméstico que para el abrevamento del ganado. (bellos tiempos, la contaminación era una cosa desconocida) El pueblo fue determinado comuna en el 1400 con el nombre di Virle, aunque de verdadera autonomía no se podía hablar sino hasta fines del 1700, con la revolución francesa, en cuanto a la población fué, mas que nada, al dinero de los Marqueses de Romagnano y de los Condes Asinari di Piossasco. El deseo autonomista se venia a menos denuevo en el 1929, cuando Virle Piemonte (este era el nuevo nombre desde 1866) fue unido con Osasio, Lombriasco y Faule , a la vecina comuna de Pancalieri, alrededor de fines del 1947 pudieron retornar a ser comunidad autónoma. En el transcurso Virle Piemonte se jacta de varios monumentos de los cuales pudo estar orgulloso, aunque desgraciadamente no siempre han salvaguardado con la diligencia que la ética imponía; tras esto recordamos Iglesia parroquial (1a foto) con campanario adjunto a la parroquia y referente al 1100

Castillo de los Marqueses de Romagnano (2a y 3a fotos) Castillo de los Condes Asinari de Piossasco (4a foto)

Portal de acceso al castillo de los Romagnano (5a foto)

Iglesia de San Bernardino (6a foto) Además de toda una serie de obras de ingeniería hidráulica para la repartición del agua del rio Lémina en varias ramadas que permitían la distribución del agua sobre el territorio ya sea para la irrigación en tiempos de sequía que lo esmaltaban en ocasiones de desborde de cauces naturales.

Mas allá de esto, seguramente más ecléctico, no son de olvidar las iglesias votivas esparsas dentro el área concéntrica y sobre el territorio símbolo de una fe también de una laboriosidad comunitaria frecuente, ahora, soñolenta pero no carente.

S. Macchieraldo


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